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Lengua y lenguaje

"La víscera gramatical", por Juan José Millás

"La víscera gramatical", por Juan José Millás

He de reconocer que últimamente trato de liberar a mis alumnos del yugo de la gramática. Pero ello no quiere decir que la gramática no sea importante, claro que lo es. Igual -siguiendo el ejemplo del articuento de Millás- que el páncreas es indispensable, aunque no tengamos clara su estructura, su forma, su función... ¿Puede alguien hablar bien sin tener idea de lo que es un sintagma nominal? Sin duda. ¿Puede alguien hablar mal sabiendo perfectamente lo que es un sintagma nominal? Por supuesto, aunque parezca contradictorio. ¿Entonces? ¿Hemos de excluir la gramática de nuestro estudio? No, porque funcionamos con ella a pesar de no conocerla demasiado. Creo que son compatibles los dos pensamientos: enseñemos gramática, pero, por favor, enseñémosla a través de los textos, los únicos entes de los que me parece indispensable conocer su estructura, su forma, su función... Una cosa llevará a la otra de forma natural. Aquí tenéis el artículo de Millás, extraído del Faro de Vigo del sábado 25 de octubre.

        Leo no sé dónde [pues aquí está el artículo de El País "Mucho título y pocas letras" para que podáis ver la referencia] que los universitarios españoles sufren «carencias gramaticales graves». La expresión «carencias gramaticales graves» suena a diagnóstico clínico. Quizá lo sea. De hecho, en el interior de cada uno de nosotros funciona una gramática como funciona un hígado. Gracias al funcionamiento de la gramática no decimos, por ejemplo, que el madre de nuestra director han caído enfremos. Del mismo modo que vamos de acá para allá gracias al aparato locomotor, nos entendemos gracias a la gramática, una víscera más de la que no somos conscientes. Tampoco somos conscientes del páncreas, del que ni siquiera conocemos la forma que tiene, lo que no quiere decir que no actúe. Piense usted en el ser más rudimentario que conozca, escúchele hablar y no tendrá más remedio que admitir que la gramática -excepto en casos muy excepcionales- actúa dentro de su cuerpo.
         Si la víscera gramatical no actuara, la sociedad sufriría un colapso. No nos entenderíamos o nos entenderíamos tan mal que saldría uno de casa con intención de comprar un quilo de cebollas y regresaría (en el mejor de los casos) con cuarto y mitad de mortadela. Sin la víscera gramatical, no podríamos hacer la declaración de Hacienda ni sacarnos el carné de identidad ni escribir cartas al hijo que estudia o trabaja en Estados Unidos. Si a mí me dieran a elegir entre tener problemas digestivos graves o problemas gramaticales graves, elegiría los primeros, sin duda, pues con un régimen adecuado y protectores de estómago saldría adelante. Cuidémonos la gramática, pues, como nos cuidamos el corazón o la boca.
        Ahora bien, del mismo modo que para ser deportista se requieren unas condiciones físicas excepcionales, para ser universitario es preciso poseer también unas condiciones gramaticales fuera de lo común. Tener universitarios con «carencias gramaticales graves» es lo mismo que tener tenistas sin brazos o corredores sin piernas. Así que cuidado con la víscera gramatical de los universitarios, de cuya salud depende la del resto de la población.

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Miembros y miembras del ciberespacio...

El fin de semana ejercimos de anfitriones para Sofía e Isi, Ana y Cudi, y les enseñamos algunas joyas de las Rías Baixas. El sábado tocó Cabo Home, uno de los puntos más bellos de la geografía gallega, de esos que no hay que perderse. Además del día luminoso y fresco, además de las soberbias vistas de las Cíes y la Costa da Vela, además de la cervecita en el chiringuito de la playa de Melide... disfruté con la lectura de uno de mis articulistas favoritos, Pérez-Reverte. Mentiría si dijese que después del archicomentado "Miembros y miembras" de la señora ministra de Igualdad, no esperaba de don Arturo algún ingenioso comentario al respecto. Aquí le cedo la palabra...

MIEMBRAS Y CARNE DE MIEMBRILLO

A la ministra española de Igualdad y Fraternidad, Bibiana Aído, que pasará a los anales de la estupidez nacional por lo del miembro, la miembra y la carne de miembrillo, le han dado en las últimas semanas las suyas y las del pulpo, así que no quiero ensañarme. Podría, puesto a resumir en dos palabras, llamarla tonta o analfabeta. Supongo que, ateniéndonos a su estólida contumacia cuando fue llamada al orden por gente respetable y docta, a esa ministra podrían irle como un guante ambos epítetos. Pero no lo creo. Quiero decir que no tengo la impresión de que Bibiana Aído sea tonta ni analfabeta. Por lo menos, no del todo. O lo justo. Lo que pasa es que está muy mal acostumbrada.

Bibiana Aído, que es de Cádiz, procede de esa nueva casta política de feministas crecida en Andalucía a la sombra del régimen chavista; que así, dándoles cuartelillo, las tiene entretenidas y goteando agua de limón. Esas pavas, que han convertido una militancia respetable y necesaria en turbio modo de vida y medro, no tienen otra forma de justificar subvenciones y mandanga que rizar el rizo con piruetas cada vez más osadas, como en el circo. La lengua española, que en este país miserable ha resultado ser arma política útil en otros ámbitos, les viene chachi. Por eso están embarcadas en una carrera de despropósitos, empeñándose, cuatro iletradas como son, en que cuatrocientos millones de hispanohablantes modifiquen, a su gusto, un idioma donde cada palabra es fruto de una afinada depuración práctica que suele ser de siglos, para adaptarlo por la cara a sus necesidades coyunturales. A su negocio.

Lo que pasa es que, en el cenagal de la política española, cualquier cosa viene de perlas a quienes buscan votos de minorías que, sumadas, son rentables. Sale baratísimo. Sólo hay que destinar unas migajas de presupuesto y darle hilo a la cometa. Así andan las Bibianas de crecidas, campando a su aire en una especie de matonismo ultrafeminista de género y génera donde, cualquiera que no trague, recibe el sambenito de machista. Y así andamos todos, unos por cálculo interesado y otros por miedo al qué dirán. Los doctos se callan con frecuencia, y los ignorantes aplauden. Incluso hay quienes, después de cada nueva sandez, discuten el asunto en tertulias y columnas periodísticas, considerando con gravedad si procede decir piernas cuando se trata de extremidades en una mujer, y piernos cuando se trata de un hombre. Por ejemplo.

En todo esto, por supuesto, la Real Academia Española y las veintiuna academias hermanas de América y Filipinas son enemigo a batir. Según las feminatas ultras, las normas de uso que las academias fijan en el Diccionario son barreras sexistas que impiden la igualdad. Lo plantean como si una academia pudiera imponer tal o cual uso de una palabra, cuando lo que hace es recoger lo que la gente, equivocada o no, justa o no, machista o no, utiliza en su habla diaria. «La Academia va siempre por detrás», apuntan como señalando un defecto, sin comprender que la misión de los académicos es precisamente ésa: ir por detrás y no por delante, orientando sobre la norma de uso, y no imponiéndola. Voces cultas, y no sólo de académicos –Alfonso Guerra se unió a ellas hace poco–, han explicado de sobra que las innovaciones no corresponden a la RAE, sino a la sociedad de la que ésta es simple notario. En España la Academia no inventa palabras, ni les cambia el sentido. Observa, registra y cuenta a la sociedad cómo esa misma sociedad habla. Y cada cambio, pequeño o grande, termina siendo inventariado con minuciosidad notarial, dentro de lo posible, cuando lleva suficiente tiempo en uso y hay autoridades solventes que lo avalan y fijan en textos respetables y adecuados. De ahí a hacerse eco, por decreto, de cuanta ocurrencia salga por la boca de cualquier tonta de la pepitilla, media un abismo.

Así que tengo la obligación de advertir a mis primas que no se hagan ilusiones: con la Real Academia Española lo tienen crudo. Ahí no hay demagogia ni chantaje político que valga. Ni Franco lo consiguió en cuarenta años –y mira que ése mandaba–, ni las niñas capricho del buen rollito fashion lo van a conseguir ahora. En la RAE somos así de chulos. Y lo somos porque, desde su fundación hace trescientos años, esa institución es independiente del poder ejecutivo, del legislativo y del judicial. Su trabajo no depende de leyes, normas, jueguecitos o modas, sino de la realidad viva de una lengua extraordinaria, hermosa y potente que se autorregula a sí misma, desde hace muchos siglos, con ejemplar sabiduría. De forma colegiada o particular, a través de sus miembros –que no miembras–, siempre habrá en esa Docta Casa una voz que, con diplomacia o sin ella, recuerde que, en el Diccionario, la palabra idiotez se define como «hecho o dicho propio del idiota».

XL Semanal, 29 de junio de 2008.

"Viva la gramática", por Juan José Millás

"Viva la gramática", por Juan José Millás

 Con su imaginativo análisis de lo cotidiano y su habitual prosa, entre irónica y trágica, con cierto poso de amargura también, culta pero con regustos coloquiales, Juan José Millás escribe este interesante "articuento" (el número 44 en la sección Articuentos en su página web) sobre la gramática, que merece la pena leer...

Viva la gramática

Una red invisible de palabras planea sobre nuestras cabezas. Todas las conversaciones realizadas a través de los teléfonos móviles recorren la atmósfera antes de llegar a su destinatario. A las sucesivas capas de gas que rodean la Tierra habría que añadir ahora la alfabética. Esta capa, a diferencia de la de ozono, no tiene ningún agujero. Es más, no cabe una letra ya en este tejido. De no ser transparente, hace tiempo que viviríamos a oscuras. Sobrecoge la posibilidad de que un día esas palabras se solidifiquen de forma paranormal, como los aerolitos, y comiencen a caer sobre nosotros. Saldría uno al jardín y le caería a los pies una oración gramatical cualquiera: "Dile a tu madre que no voy a comer".

Si las palabras fueran materiales de construcción, hace tiempo que no se podría salir a la calle. De hecho, casi no se puede entrar ya en el tren o en el autocar de línea. Está uno intentando concentrarse en una novela de Simenon, cuando le cae encima la conversación del señor de atrás con su socio. El señor de atrás fabrica envases de plástico, aunque después de escucharle un rato, en detrimento de Simenon, se da uno cuenta de que lo que el señor de atrás fabrica son frases. Defectuosas, por cierto. En las dos horas que ha durado el viaje, y la conferencia telefónica por tanto, no ha hecho una sola construcción sintáctica como Dios manda. Espero que sus envases sean mejores, aunque lo que a él le gusta es la oratoria.

La industria del futuro es la industria sintáctica. Todo el mundo habla. No hacemos otra cosa que hablar. La atmósfera está completamente llena de conversaciones. Lo malo es que son conversaciones banales, malas, rotas, tristes, defectuosas. Tanta tecnología punta para preguntarle a la sufrida esposa dónde está la mahonesa. Pues en el tarro de la mahonesa, hombre de Dios, dónde quieres que esté. Vamos, que son mejores los teléfonos que las conversaciones. Pues bien, ahora que ya hemos conseguido una calidad impresionante en el aparato, sería hora de poner las frases a su altura. En otras palabras: viva la gramática, con permiso de Telefónica (con acento en la o).

"Parlar espanyol es de pobres", por Salvador Sostres

El disparate mayor no es el de aquel que ignora o no entiende (como algunos de mis alumnos, jeje), sino de aquel que públicamente hace ostentación de su ignorancia y del que le presta los medios para que se oiga su voz. No puedo entender que una persona con un mínimo de formación cultural y un mínimo de dotación intelectual pueda escribir cosas como las que siguen, ni que, ¡horror!, puedan aparecer publicadas en un diario, en este caso Avui, que imagino que le pagará escrupulosamente por las lindezas diarias de su sección "Lirs entre cards", ’Lirios entre cardos’... De hecho, esto es tan increíble que solo me caben tres opciones: a) el autor busca conscientemente el escándalo para lograr alguna notoriedad que no logra por otros medios; b) el autor se ha cansado de pertenecer a "Avui" (por catalanista independista que sea el periódico) y pretende que le despidan para después denunciar a la empresa por despido improcedente; c) al autor le ha traicionado el fascismo delirante (bueno, no sé si hay alguno que no lo sea) que lleva dentro escondido. En cualquiera de los tres casos, solo se trata de un pobre hombre.

Si cedo este espacio para transcribir su columna a este pobre hombre, es por un propósito pedagógico. Quizá sirva como ejemplo de hasta qué punto puede corromperse un valor fundamental de la democracia, la tolerancia, de hasta qué punto la libertad de expresión puede ensuciarse cuando se utiliza para denigrar al otro, de hasta qué punto pueden retorcerse los argumentos para llegar a las conclusiones que a cada cual le vengan en gana. Por otra parte suplicaré que las lenguas se entiendan como instrumentos de comunicación, y no como instrumentos políticos e ideológicos. Nadie debería ser tachado de pijo, de paleto, de nacionalista, de antinacionalista... por hablar una lengua. Qué triste tener que recordarlo...

Parlar espanyol és de pobres por Salvador Sostres.

A Barcelona fa molt hortera parlar espanyol, jo només el parlo amb la minyona i amb alguns empleats. És de pobres i d’horteres, d’analfabets i de gent de poc nivell parlar un idioma que fa aquest soroll tan espantós per pronunciar la jota. Aquests que no parlen en català sovint tampoc no saben anglès, ni francès, ni qui és monsieur Paccaud. Però no només a Catalunya l’espanyol és un símptoma de classe baixa. L’amic Riera em facilita aquestes dades de l’ONU del 2002. Renda per càpita de Noruega, 36.600 dòlars; Dinamarca, 30.940; Islàndia, 29.750. Tots tres països riquíssims, amb economies internacionalitzades i llengües més petites que la nostra però que les parlen sense complex.
Contra aquesta absurda creença que el català ens tanca portes, aquestes dades prou eloqüents de si serveix o no serveix una llengua minoritària. En canvi en el meravellós món hispànic la pobresa és l’única dada. La mitjana dels 13 principals països americans que tenen l’espanyol com a llengua, comptat des de l’Argentina, Xile i Mèxic fins a Nicaragua, Hondures i l’Equador, és de 6.209 atrotinats dòlars de renda per càpita. Catalunya parlant català i malgrat l’espoli fiscal infligit per una Espanya que no té ni la decència de publicar les xifres del robatori, té una renda de 26.420 dòlars. Hem de triar model: Noruega o afegir-nos a la caravana de la misèria. Només cal veure com les zones més riques de l’Estat tenen una altra llengua pròpia: i és evident que l’Estat el mantenim, pagant molt i molt, els que no parlem en tercermundista. És veritat que en espanyol s’han escrit pàgines d’una bellesa emocionant, però el destí dels països que el parlen ha estat històricament d’una fatalitat irrevocable. Parlar espanyol sí que tanca portes, i destins: mira. L’independentisme a Catalunya està absolutament justificat encara que només sigui per fugir de la caspa i de la pols, de la tristesa de ser espanyol.

Traducción ’Hablar español es de pobres’.

En Barcelona queda muy hortera hablar en español, yo solo lo hablo con la criada y con algunos empleados. Es de pobres y de horteras, de analfabetos y de gente de poco nivel hablar un idioma que hace un ruido tan espantoso para pronunciar la jota. Estos que no hablan catalán, a menudo tampoco saben inglés, ni francés, ni quién es monsieur Paccaud. Pero no solo en Cataluña el español es un síntoma de clase baja. El amigo Riera me facilita estos datos de la ONU del 2002. Renta per cápita de Noruega, 36.600 dólares; Dinamarca, 30940; Islandia, 29.750. Tres países riquísimos, con economías internacionalizadas y lenguas más pequeñas que la nuestra pero que las hablan sin complejos. Contra esta absurda creencia de que el catalán nos cierra puertas, estos datos sobradamente elocuentes de si sirve o no sirve una lengua minoritaria. En cambio en el maravilloso mundo hispánico la pobreza es el único dato. La media de los 13 principales países americanos que tienen el español como lengua, desde Argentina, Chile y Méjico hasta Nicaragua, Honduras y Ecuador, es de 6.209 maltrechos dólares de renta per cápita. Cataluña hablando catalán y a pesar del espolio fiscal infringido por una España que no tiene ni la decencia de publicar las cifras del robo, tiene una renta de 26.420 dolares. Hemos de escoger modelo: Noruega o unirnos a la caravana de la miseria. Sólo hace falta ver como las zonas más ricas del Estado tienen otra lengua propia: y es evidente que el Estado lo mantenemos, pagando mucho y mucho, los que no hablamos en tercermundista. Es verdad que en español se han escrito páginas de una belleza emocionante, pero el destino de los países que lo hablan ha sido históricamente de una fatalidad irrevocable. Hablar español sí que cierra puertas, y destinos: mira. El independentismo en Catalunya está absolutamente justificado aunque sólo sea para huir de la caspa y del polvo, de la tristeza de ser español.

Publicado en Avui el 7 de abril de 2005. Ha llovido mucho, pero no lo suficiente... pues todavía se lee algún delirio que lleva su firma...

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La arroba

La arroba

Juan José Millás firma este artículo en El País del 30 de abril de 2004. Otra reflexión en clave de ironía sobre la estupidez del sexismo en el lenguaje (también puedes leer más abajo el artículo de Carlos Herrera al respecto). Seguimos confundiendo "sexo" con "género". Las personas tienen sexo, las palabras género, de ahí que surjan cosas tan aparentemente arbitrarias como que mano tenga en castellano género femenino, por poner un ejemplo. ¡Ay, léxicofeminist@s, qué cruz! A ver, que no se trata de machismo, se trata de economía del lenguaje: ¿os imagináis frases como "Mis hijos e hijas tienen excelentes maestros y maestras"? Nooo... Pues tranquilos, llega el invento del siglo XXI, la arroba: "Mis hij@s tienen excelentes maestr@s". Hala, con un par.

 La arroba es una unidad de medida, cuyo símbolo (@) se ha instalado en la jerga informática tras realizar un viaje alucinante a través de los siglos. Quiso el azar que cuando el inventor del correo electrónico buscaba en la parte alta de su teclado un carácter con el que separar el nombre del destinatario del nombre del servidor, eligiera ese hermoso grafismo, que originalmente representaba una ánfora. Ni en sus más delirantes fantasías habría podido imaginar el autor de este símbolo un futuro tan brillante para su garabato, que se encuentra, por cierto, en la frontera entre la escritura y el dibujo. Como la estrella de mar (que parece un logotipo), vive en la línea que divide el mundo vegetal del animal. Cualquier diseñador daría el brazo izquierdo a cambio de que una creación suya, además de resistir el paso del tiempo de ese modo, acabara convertiéndose en el emblema de las tecnologías del porvenir.

Pero eso no es todo. Recibo continuamente invitaciones, circulares o cartas que en vez de comenzar con un queridos amigos y queridas amigas, comienzan con un querid@s amig@s. Su uso está tan generalizado que casi podemos afirmar que nuestro alfabeto se ha enriquecido con una nueva y rara vocal que sirve de manera indistinta para el masculino y el femenino porque es simultáneamente una o y una a. Mira por donde, el símbolo de una antiquísima unidad de medida (parece que procede del siglo XVI) ha venido a resolver una insuficiencia del lenguaje, pues queridos amigos utilizado hasta hace poco resulta machista o excluyente y el queridos amigos y queridas amigas resulta fatigoso.

Ya no hay problema. Coloque usted, como vienen haciendo algunos adelantados, en el encabezamiento de sus cartas, de sus circulares, de su publicidad, un querid@s alumn@s, un estimad@s compañer@s, un ilustrísim@s diputad@s, y matará dos pájos de un tiro sin ofender a ninguno de los dos. Esperamos ansiosos que la Academia se pronuncie ante este grafismo polivalente que ha ensanchado por sorpresa nuestro alfabeto y, de paso, que le invente un sonido, pues no vemos modo de utilizarlo en el lenguaje hablado con la facilidad con la que se ha introducido en el escrito.

"Los niños unisex y las multas por el lenguaje", por Carlos Herrera

El artículo que vais a leer a continuación no tiene desperdicio y lo suscribo enterito. La moda de decir que el lenguaje es sexista es otro absurdo (menor, pero al fin y al cabo, absurdo) de nuestro sistema educativo. Al rellenar algún papeleo típico del Instituto, no es inusual encontrarse "profesorado" en lugar de "profesores y profesoras" (huy, perdón, "profesoras y profesores"). Y diréis, pues no es para tanto. A ver: "profesorado" significa ’conjunto de profesores’, un sustantivo colectivo. Y en ningún caso podremos utilizar un sustantivo colectivo para designar individuos concretos. Ejemplo: "El profesorado que quiera anotarse para la cena...". Nooooo. Sí sería correcto "Los sindicatos que representan al profesorado...". ¿Lo veis? ¿Que no? ¿Que si protestáis os llaman machistas? Ahhhh...

"Los niños unisex y las multas por el lenguaje", por Carlos Herrera

       El Instituto Andaluz de la Mujer, organismo dependiente de la Junta de Andalucía, editó hace unas pocas semanas un delicioso manual dirigido a las escuelas de la comunidad en el que insta a las autoridades académicas a organizar los juegos y distracciones de los niños andaluces en función de los criterios políticamente correctos que un selecto grupo de pedagogos ha establecido, al objeto de eliminar las diferencias habituales de distracción que muestran varones y hembras. En la permanente búsqueda de la Arcadia feliz que caracteriza a nuestro socialismo alineante –y alienante–, las lumbreras redactoras del opúsculo han creído dar con la razón final por la que algunos varones rompen en maltratadores en edad adulta: el perverso hecho de que los niños jueguen a fútbol y las niñas, a expresiones lúdicas menos expansivas conduce, antes o después, a que los muchachos cultiven la ira y las muchachas, el miedo, con lo que lo ideal es que los patios de colegios se transformen en un laboratorio social que, como expresa con maldad y agudeza Manuel Morales Do Val en su blog Crónicas bárbaras, concluya en una sociedad hermafrodita en la que la testosterona masculina haya sido laminada y los estrógenos femeninos sean socialmente ignorados.
       La guía de educación hermafrodita aconseja qué juegos practicar y qué orden o turnos deben establecerse en función del sexo del infante. En realidad ni siquiera habla de sexo, habla de género. A estas alturas ya resulta absolutamente inútil reivindicar el uso correcto de ambos términos: el ‘género’ es un concepto exclusivamente gramatical –las palabras son las que tienen género, no las personas; nuestro género, en todo caso, es el de Homo sapiens–, pero esta batalla está perdida por mucho que la RAE haya dictaminado la forma correcta de expresarse en este sentido; para esta colección de funcionarios tan correctos como indocumentados ‘género’ y ‘sexo’ es lo mismo.
       Para el socialismo andaluz, los niños y las niñas deben de ser intercambiables y expresar las mínimas diferencias posibles más allá de las inevitablemente biológicas; así, el niño unisex será el ideal de futuro que establecerá una sociedad más justa en la que ni siquiera las palabras servirán para discriminar a nadie. La gallinita ciega o el juego de la silla es a lo que, debidamente dirigidos, deben jugar estos niños de laboratorio social, siempre alternando el orden del comienzo de las pruebas, ora niño, ora niña, dejando para otros ámbitos los juegos calificados de incorrectos: la funesta pelota, la funesta muñeca.
       Cuando se juegue a saltar la comba se procurará, dice el estudio, que el educador tenga muy en cuenta la altura que alcanza la cuerda para no establecer diferencias entre la capacidad física de varones y hembras, ya que, bajo ningún concepto, se debe establecer competición alguna entre sexos. Juro que estas cosas las dicen los autores, no es exageración de este cronista que, evidentemente, no tiene imaginación para tanto. Orwell reinventado. La dictadura soñada.
       Paralelamente y sin apartarse en demasía de esta perla que nos ocupa, diversos colectivos bienpensantes, instituciones públicas que velan por nuestro bien, la Plataforma de Apoyo al Lobby de Mujeres y una asociación supuestamente cultural llamada Colectivo de Jóvenas Feministas han analizado seriamente el origen de la discriminación en el lenguaje y, tras no pocas investigaciones de primer orden, han llegado a la conclusión de que la culpa de todo la tiene el latín. Sí, sí, el latín. En el tiempo del latín –vaya a saber en cuál de sus muchos siglos–, la mujer era esclava y su papel descrito por la lengua ha sido traspasado a las lenguas romances, de ahí la utilización del masculino como género neutro. Toma ya. Con dos cojones. Uy, perdón, con dos cojones no, discúlpenme.
      Precisamente por utilizar lenguaje inadecuado como éste, alguna de estas lumbreras ha propuesto que se contemple la posibilidad de sancionar a quien no elabora la puesta en escena idiomática de forma políticamente correcta. De la misma manera, dicen, que se multa a un coche mal aparcado, la autoridad debería multar a quien diga «los maestros» en lugar de decir «el profesorado» (que también es de género masculino, pero bueno), o «los médicos» en lugar de «el personal sanitario». ¡Qué miedo!
       ¿Se imaginan un comando de furiosas ‘jóvenas’ interviniendo en las conversaciones o enviando multas a los políticos, periodistas, conferenciantes, profesores y demás fauna? Ciertamente excitante.
No me digan que los andaluces no tenemos razones más que sobradas para estar entretenidos con todo este amasijo de merluzos –y merluzas–, majaderos –y majaderas– que puebla nuestra hermosa tierra. ¡Somos imparables!

XL Semanal. 10 de febrero 2008

 

"Limpia, fija y da esplendor", por Arturo Pérez-Reverte

"Limpia, fija y da esplendor", por Arturo Pérez-Reverte

         Acabo de recibir un e-mail de Pepe Perona, el maestro de Gramática, reproduciendo otro que le ha enviado no sabe quién. Desconocemos el nombre del autor original, así que, en esta versión postmoderna del manuscrito encontrado, me limito a seguir el juego iniciado por mano genial y anónima. El maravilloso texto se refiere a una supuesta reforma ortográfica que va a aplicar la Real Academia, a fin de hacer más asequible el español como lengua universal de los hispanohablantes y de las soberanías soberanistas. Y lo reproduzco con escasas modificaciones. Según el plan de los señores académicos -expertos en lanzada a moro muerto-, la reforma se llevará a cabo empezando por la supresión de las diferencias entre c, q y k. Komo komienzo, todo sonido parecido al de la k será asumido por esta letra. En adelante se eskribirá kasa, keso, Kijote. También se simplifikará el sonido de la c y la z para igualarnos a nuestros hermanos hispanoamerikanos: "El sapato ke kalsa Sesilia es asul", y desapareserá la doble c, reemplasándola la x: "Mi koche tuvo un axidente". Grasias a esta modifikasión los españoles no tendrán ventajas ortográfikas frente a los hermanos hispanoparlantes por su extraña pronunsiasión de siertas letras. Se funde la b kon la v, ya ke no existe diferensia entre el sonido de la b larga y la v chikita. Por lo kual desapareserá la v y beremos kómo obbiamente basta kon la b para ke bibamos felises y kontentos. Lo mismo pasará kon la elle y la ye. Todo se eskribirá kon y: "Yébame de biaje a Sebiya, donde la yubia es una marabiya". Esta integrasión probokará agradesimiento general de kienes hablan kasteyano, desde Balensia hasta Bolibia. La hache, kuya presensia es fantasma en nuestra lengua, kedará suprimida por kompleto: así, ablaremos de abichuelas o alkool. Se akabarán esas komplikadas y umiyantes distinsiones entre echo y hecho, y no tendremos ke rompernos la kabesa pensando kómo se eskribe sanaoria. Así ya no abrá ke desperdisiar más oras de estudio en semejante kuestión ke nos tenía artos. Para mayor konsistensia, todo sonido de erre se eskribirá kon doble r: "El rrufián de Rroberto me rregaló una rradio". Asimismo, para ebitar otros problemas ortográfikos, se fusionan la g y la j para ke así jitano se eskriba komo jirafa y jeranio komo jefe. Aora todo ba kon jota de kojer. Por ejemplo: "El jeneral korrijió los korreajes". No ay duda de ke estas sensiyas modifikasiones aran ke ablemos y eskribamos todos kon jenial rregularidad y más rrápido rritmo. Orrible kalamidad del kasteyano, jeneralmente, son las tildes o asentos. Esta sankadiya kotidiana desaparese kon la rreforma: aremos komo el ingles, ke a triunfado unibersalmente sin tildes. Kedaran eyas kanseladas en el akto, y abran de ser el sentido komun y la intelijensia kayejera los ke digan a ke se rrefiere kada bokablo: "Oserba komo komo la paeya". Las konsonantes st, ps, bs o pt juntas kedaran komo simples t o s, kon el fin de aproximarnos a la pronunsiasion ispanoamerikana y para mejorar ete etado konfuso de la lengua. Tambien seran proibidas siertas asurdas konsonantes finales ke inkomodan y poko ayudan al siudadano: "¿Ke ora da tu rrelo?", "As un ueko en la pare" y "Erneto jetiona lo aorro de Aguti". Por supueto, entre eyas se suprimiran las eses de los plurales: "La mujere y lo ombre tienen la mima atitude y fakultade inteletuale". Yegamo trite e inebitablemente a la eliminasion de la d del partisipio pasado y kanselasion de lo artikulo, impueta por el uso: "E bebio te erbio y kon eso me abio". Kabibajo asetaremo eta kotumbre bulgar, ya ke el pueblo yano manda, kedando suprimia esa de interbokalika ke la jente no pronunsia. Adema, y konsiderando ke el latin no tenia artikulo y nosotro no debemo imbentar kosa ke Birjilio, Tasito y lo otro autore latino rrechasaban, kateyano karesera de artikulo. Sera poko enrredao en prinsipio, y ablaremo komo fubolita yugolabo en ikatola, pero depue todo etranjero beran ke tarea de aprender nuebo idioma rresultan ma fasile. Profesore terminaran benerando akademiko de la lengua epañola ke an desidio aser rreforma klabe para ke nasione ipanoablante gosemo berdaderamente del idioma de Serbante y Kebedo. Eso si: nunka asetaremo ke potensia etranjera token kabeyo de letra eñe. Ata ai podiamo yega. Eñe rrepresenta balore ma elebado de tradision ipanika y primero kaeremo mueto ante ke asetar bejasione a simbolo ke a sio y e korason bibifikante de lengua epañola unibersa.

El Semanal, 6 de febrero 2000.

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