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ISRAelPROFEDELENGUA

"El alquimista", de Paulo Coelho

"El alquimista", de Paulo Coelho

Durante estas Navidades leí El alquimista, de Paulo Coelho. Veinte años después de que el escritor de Río de Janeiro lo publicara, por fin llegó mi momento de leerlo. Y me cautivó. La sencillez infantil de la narración junto a la profundidad de las reflexiones que despierta me recordó enseguida a El Principito, de Saint-Exupéry. Tienen en común la experiencia del viaje de su respectivo protagonista. Pero, mientras la novelita del francés es un ejercicio de análisis, a un nivel más global, de la sociedad, la del brasileño presta más intención al individuo. Por ello El alquimista tiene algo de "libro de autoayuda", en el sentido menos peyorativo del término, porque mueve a la meditación sobre la propia vida, nuestras metas, nuestros sueños...

El alquimista nos muestra la historia de Santiago, un pastor andaluz, que tiene un sueño repetido: encontrará un tesoro en las Pirámides de Egipto, más allá del desierto. Espoleado por las señales, escoge seguir ese sueño, de modo que vende sus ovejas y cruza el Estrecho. El escenario árabe de la narración que se extiende en este momento -Tánger, el desierto del Sáhara (que también es escenario en El Principito)- nos envuelve en el típico ambiente de las narraciones tradicionales árabes. No parece escogido al azar el sentido del itinerario: Santiago va desde la moderna Al-Andalus hasta las Pirámides, construcciones que encarnan la esencia de la espiritualidad antigua. Es como un viaje a las raíces, un regreso al origen. Precisamente, a medida que su mente se abre a lo espiritual, el muchacho aprenderá a hablar el idioma original, el lenguaje de todas las cosas, el Lenguaje del Mundo, metáfora de la verdadera Sabiduría. Así, el viaje en sí mismo forma parte del tesoro, pues los encuentros que tendrá el joven pastor con los diferentes personajes (la gitana, el rey Melquisedec, el vendedor de cristales, el viajero inglés, el alquimista, el camellero...) irán enseñándole y acercándole a su meta. Como en todo viaje, aparecen obstáculos, pero su presencia y superación forman parte de la experiencia.

Estamos, en fin, ante una gran parábola (y una "metanarración", porque contiene otras parábolas y relatos secundarios) que invita al lector a reflexionar en qué medida tiene y busca sus propios sueños, y está realizando su Leyenda Personal, es decir, el destino para el que ha nacido, el tesoro de cada cual debe encontrar. Renunciar a la Leyenda Personal implica instalarse en la mediocridad. Lo opuesto es tener una fe inquebrantable en uno mismo, vencer los obstáculos -incluso la incomprensión de otros- con la consoladora idea de que...

En fin, es El alquimista una obra más que recomendable, amena, de las que pueden leerse de un tirón. Ni el lenguaje proverbial ni las metáforas suponen ningún problema para entenderla; la sintaxis es sencilla, y la estructura (lineal), dispuesta en breves episodios, facilita la lectura. La novela de Coelho tiene además un punto de refrescante espiritualidad, metidos como estamos tantas veces en este materialismo puro y duro de estos tiempos. Y hace pensar, que no es poco. Y si no apetece pensar, a quién no le gustan las exóticas historias de tesoros lejanos, con romance incluido...

 

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