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II Romaría Popular das Letras Galegas

II Romaría Popular das Letras Galegas

O luns 18 de maio celebrouse no Baronceli a II Romaría Popular das Letras Galegas, acontecemento que, ademais de honrar o idioma galego, serve tamén de gran-festa-xolgorio, onde a cultura da poesía e dos libros combínase con harmonía coa cultura do comer e dos xogos tradicionais... Foi un día precioso que disfrutamos pais, alumnos e profesores, asistimos ao bautismo da aula de música "Ángel Barja", a unha actuación da Coral de Verín, a un recital musical, poético e teatral, a competicións deportivas, a unha churrascada de coidado, a un concurso gastronómico de larpeiradas, a unha maratón de xogos populares...

Pasámolo todos moi ben, e gracias especiais a Serafín e a Dori, por romperse os cornos coa organización, a Beni como directora do grupo de teatro, e a todos aqueles que participaron de maneira activa neste día tan fermoso.

Por certo que xa se marchita a maravillosa escultura vexetal que representou ao Baronceli nos maios verinenses. Que efímera é a beleza! Dende estas liñas, gracias a Paco pola túa creatividade e maña...

Buen profesor, profesor bueno (o la importancia de la anteposición)

Hace unas semanas leí no sé dónde una reflexión interesante: hay dos clases de profesores, aquellos a los que el alumno evita cruzando la calle, y aquellos por los que el alumno cruza la calle para saludarlos. Precisamente estábamos Bea, Serafín y yo hablando en breve tertulia en el coche sobre la memoria que queda en el alumno de los profesores que van pasando por su vida. Y la cuestión llegó hasta este punto: ¿es mejor ser considerado un buen profesor, o un profesor bueno?

En general, la teoría nos dice que el adjetivo antepuesto tiene una interpretación subjetiva, mientras que el pospuesto tiene una interpretación objetiva. En ocasiones, la posición del adjetivo va más allá, hasta oponer entre sí significados muy diferentes: pobre hombre (’desgraciado’), hombre pobre (’sin dinero’). En el caso de arriba, buen profesor querría decir ’profesor cualificado, que sabe enseñar y deja huella en sus alumnos, que se gana su respeto aunque tenga que disciplinarlos’. Por otra parte, profesor bueno querría decir ’profesor bondadoso, bonachón, buena persona aunque no necesariamente buen comunicador o buen pedagogo’. Yo creo que tengo claro cómo quiero que me recuerden mis alumnos...

Siete películas inspiradoras...

Xosé Manuel Domínguez Prieto, en la sesión inaugural del curso "Ler para crecer", organizado por ANLLAR en Ourense en el mes de febrero, tuvo a su cargo una interesantísma conferencia en la que habló sobre cómo los profesores podemos cultivar la inteligencia emocional de nuestros alumnos a partir de la palabra escrita. No se olvidó de recomendar algunas películas que debiéramos ver cualquier docente, una lista que por supuesto está encabezada por Rebelión en las aulas, con el inolvidable Sydney Poitier. Ahí van otras, todas ellas protagonizadas por maestros que cambiaron la vida de sus alumnos:

La clase

Basada en Entre les murs, un libro donde François Bégadeau, un profesor auténtico, recogía algunas de sus experiencias profesionales. Rodada con un tono realista, que recoge anécdotas reales recogidas en ese libro, el propio Bégadeau es coguionista, además de interpretar al profesor protagonista. El marco de la acción es un instituto conflictivo de París, donde debido al multiculturalismo vigente, conviven chicas y chicos de procedencia muy diversa, África negra, el Magreb, China... François es profesor de lengua, peros sus clases no se limitan a enseñar el uso correcto del francés, sino que son una continua conversación con los alumnos, donde éstos son obligados a pensar, a razonar sus ideas, a bucear por qué mantienen un determinado punto de vista.

El club de los poetas muertos

Profesor de literatura que con métodos bastante heterodoxos, logra poco a poco que sus alumnos comiencen a pensar por sí mismos y descubran que cada uno tiene en sus manos hacer de su vida algo extraordinario. Arriesgada propuesta recibida de distinta manera por unos adolescentes todavía inmaduros e idealistas, que desemboca en tragedia.

El club de los emperadores


Un profesor logra apasionar a sus alumnos con la enseñanza de la historia de Roma. Sabe usar recursos pedagógicos para alimentar la curiosidad natural de los adolescentes... lo tiene claro: no sólo enseña una asignatura; ante él hay personas, jóvenes, con toda una vida por delante, que en el futuro ocuparán posiciones importantes en la sociedad. Y tiene que moldear su carácter, ayudarles a forjar su personalidad...

Diarios de la calle

Caso real de una profesora sin experiencia que se plasmó en forma de libro, Los diarios de los escritores de la libertad. Allí se recogían extractos de los diarios de los alumnos. En un instituto donde los experimentos de integración racial en las aulas no parecen estar dando los resultados apetecidos, aparece ante todos como alguien ingenuo, que en poco tiempo va a descubrir que la vida es dura, que sus buenos deseos no bastan para ayudar.

Los chicos del coro

Un profesor de música es contratado en un internado de chicos difíciles, donde mano dura y disciplina son las únicas consignas educativas del director. Procurar inculcarles tono humano y lealtad y no ponerles en evidencia innecesariamente, irá calando poco a poco en ellos. También ayudará, y mucho, su empeño por formar un coro, lo que les hará descubrir la belleza de la música, y por extensión, la del mundo más allá de los muros de su escuela.

Mentes peligrosas

Basada en la experiencia educativa recogida en el libro My Posse Don’t Do Homework (’Mi pelotón no hace los deberes’). Una mujer licenciada en literatura y antigua marine, acaba de sufrir una crisis matrimonial que ha desembocado en divorcio. Pretende olvidar ese amargo trago concentrando sus esfuerzos en dar clases en un colegio. La sorpresa de encontrar trabajo enseguida se explica por el grupo de alumnos: chicos de gran inteligencia, baja extracción social, poco disciplinados y nada motivados. Ella dará un giro a sus vidas.

Montalegre

A raia, esa línea imaginaria que separa tierras gallegas y portuguesas, esconde pequeños lugares fantásticos para un día de picnic. Por ejemplo, Montalegre, adonde fuimos un jueves de este mes de mayo. Su colosal castillo refleja la desconfianza que presidió las relaciones de los dos países vecinos...

Montealegre por ti.

Asturias


Fin de semana de baloncesto en Gijón. El equipo juvenil del Peixe Galego Regeneracom de Marín, comandado por su entrenador (y cuñado de un servidor, Saúl Ares), logró la victoria en la final del Intersector Autonómico Norte, con lo que disputará el Nacional que se jugará en Vitoria.

 

Pelotazo para el equipo de Marín, que se medirá con los juveniles de Joventut, Barça, Unicaja..., y regocijo total de los aficionados que lo vivimos in situ, entonando la rianxeira

 Y entre partido y partido, unas visitas a algunas de las perlas del Principado, mi otra “nación". Durante mi infancia y adolescencia veraneé muchos años en Asturias, donde tengo a la mitad de mi familia paterna. Así que recordé esos lugares de mi memoria astúrica: el Gijón de la Playa de San Lorenzo, los bellísimos lagos de Covadonga, el queso de Cabrales, les fabes con almejas, el maravilloso prerrománico del Monte Naranco, el pueblecito marinero de Tazones donde desembarcó Carlos I cuando vino de Flandes, el espectacular desfiladero del Cares, el chispear de la sidra escanciándose, el Oviedo de la Regenta… Esta vez serví de guía para mi familia política, para quien ejercí de guía por estas maravillosas tierras, treinta y pico años después de que mis suegros fuesen de luna de miel...

Una selección de las muchas imágenes que quedaron en nuestra retina...

Una calle de Gijón...

La Regenta ante la catedral de Oviedo...

El reflejo de Tazones en los charcos de la lluvia...

Una pareja besándose ante el Cristo del Naranco...

El museo de la sidra...

La majestuosidad de los lagos y montañas de Covadonga...


El resto de fotos, aquí...

Criterios para la obtención del título de ESO o la importancia de una coma

El uso de los signos de puntuación está, sobre todo en esta época de comunicación digital, en franca decadencia. Pero una coma puede resultar determinante. Si hablamos de una cosa tan importante como los criterios de obtención del título de Graduado en Educación Secundaria, podemos leer en el DOGA que obtendrá el título...

 

1. O alumnado que ao terminar a educación secundaria obrigatoria superase todas as materias e alcanzadas as competencias básicas e os obxectivos da etapa obterá o título de graduado en educación secundaria obrigatoria.

2. Así mesmo, poderá obter o dito título aquel alumnado que, unha vez realizadas as probas extraordinarias, finalice a etapa con avaliación negativa nunha ou en dúas materias, e excepcionalmente en tres, sempre que o equipo docente que imparte no grupo considere que a natureza e o peso destas no conxunto da etapa non lle impediu alcanzar as competencias básicas e os obxectivos da etapa.

3. As decisións de titulación do alumnado con materias non superadas requirirán o acordo favorable da maioría simple do equipo docente.

 

Leed otra vez el enunciado en negrita. Si quitamos la coma después de "tres", se entiende que excepcionalmente el equipo docente puede decidir -si así lo cree conveniente- dar el título a un alumno que tenga tres materias suspensas, mientras si le quedan una o dos la titulación sería automática. Pero hay una COMA, lo que indica que el equipo docente debe decidir la titulación en todos los casos, es decir, si le quedan al alumno una, dos o tres materias suspensas. Entonces, ¿lo de "excepcionalmente"? Pues un caso excepcional sería, por ejemplo, que el alumno en cuestión tuviera cumplidos los 18 años y no tuviera posibilidad de continuar en el centro.

La conclusión es doble. Uno, al legislador le convendría ser más claro para evitar confusiones o interpretaciones perversas. Dos, al alumno le debería quedar claro que la única manera de sacar el título es aprobando todas las materias y alcanzando las competencias básicas... y punto. Solo excepcionalmente, podría obtener el título siempre que la mayoría simple del equipo docente considerase que el suspenso en esas materias no afecta a la adquisición de las competencias y objetivos de etapa, cosa e-sen-cial.

Mi amigo Juanjo también me recordó la importancia de la coma con un ejemplo más distendido...:

Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer andaría a cuatro patas en su búsqueda.  

Falta una coma ¿no? ¿Dónde?  
Solución:
Más abajo 





 

Si usted es mujer, con toda seguridad ha colocado la coma después de la palabra
  mujer.  
Si usted es hombre, con toda seguridad ha colocado la coma después de la palabra
tiene.

Número 3 de LaGaZetaDeTerZero


¡¡¡Ya está en la calle el número 3 de LaGaZetaDeTerZero, más interesante que nunca!!! Entrevistas de rabiosa actualidad, reportajes de investigación, encuestas sorprendentes, imágenes para el recuerdo... ¡No te la puedes perder!

Si no encuentras ningún "punto de venta", recuerda que puedes reservar ejemplares escribiendo a lagazetadeterzero@hotmail.com. ¡Solo hay 500 periódicos...!

23 de abril, Día del Libro

23 de abril, Día del Libro

En el Baronceli lo hemos aprovechado para realizar una sesión de cuentacuentos en la Biblioteca (aquí está el reportaje de Serafín) y una nueva edición del "amigo invisible", donde cada profe regaló a otro de manera anónima un libro. Si a mí el año pasado me tocó el sublime Los girasoles ciegos (que tengo que comentar en esta sección, por cierto), hoy me ha tocado Ébora, una obra de Xosé Carlos Caneiro, un autor verinense a quien nunca había leído pero que sí conocía personalmente, es decir, justo lo contrario de lo que suele pasar...

Pues nada, que viva el libro y la lectura y la imaginación y el pensamiento crítico y...

PS. Felicidades a Marsé, por cierto. El autor de Si te dicen que caí, Últimas tardes con Teresa o El embrujo de Shangai se lleva el Cervantes de este año. Si os interesa, aquí está su discurso en la recogida del premio.

Buenafuente en el cole...

Inminente publicación de "LaGaZetaDeTerZero"

Ya está en el horno el número 3 de LaGaZetaDeTerZero. Sabemos que nos hemos retrasado, así que confiamos en que esta espera merezca la pena. Pero este número va cargadito de muchas sorpresas, así que ¡no os las perdáis!

¿El secreto de la felicidad?

Baroja vuelve a esta sección de "Perlas narrativas" con este relato que nos hace reflexionar sobre la felicidad. Qué es y cómo lograrla es algo que ha obsesionado desde siempre al hombre; sin embargo, poner el empeño en algo concreto, una meta, un sueño... ha llevado precisamente a muchos a la infelicidad más absoluta. "Cuidado con lo que deseas", parece decir Baroja con este texto, en el que el personaje narra la experiencia de su vida (o de sus vidas, ya que escribe desde la séptima encarnación de su alma) en busca de la felicidad: de paria a libre, a rico, a poderoso, a sabio, a viajero... y finalmente, en un círculo perfecto, otra vez a paria, su estado inicial, estado al que se resigna finalmente. Al final de cada experiencia vital, la misma letanía: Y no encontré la dicha. Y solo parece encontrar relativa paz, que no la dicha, cuando deja de desear, esperando tranquilo la dulce hora de la muerte...

Porque [el hombre] en vano vino y a tinieblas va, con tinieblas será cubierto su nombre.

Eclesiastés, cpto.6, v.4

Y era en la isla de Ceylán, en el séptimo siglo antes de la venida de Cristo, en la séptima encarnación de mi alma, en el tiempo en que Sakyamouni predicaba por el mundo y enseñaba la Ley, ley de gracia para todos los hombres. Y era en la isla de Ceylán.

Y mi alma triste había encarnado en el cuerpo de un paria. En los momentos de descanso, tras de las rudas faenas, un compañero, esclavo como nosotros, leía las plegarias y los himnos santos, santos himnos que escribieron el solitario de la familia de los Sakyas y sus discípulos. Y yo oía las sentencias de Buda pero no meditaba en el dolor, ni en la muerte, ni en la tristeza, ni en la miseria de las alegrías del hombre; meditaciones que abren al asceta las puertas de la misteriosa ciudad del Nirvana, en donde se es sin ser, y en donde se duerme el eterno sueño del aniquilamiento; lejos, muy lejos de las miserias y de las torpezas del mundo, en los dominios de la paciencia y del reposo, fuera del ingrato océano de la creación dolorosa.

Y mi corazón estaba turbado por la vanidad y mis ojos no veían la luz en el camino. Porque amaba los goces de la vida, falsos como el eco de las cavernas y como las sombras reflejadas en los ríos, y quería apurar la copa del placer, que es tan solo receptáculo del dolor y de la liviandad.

Y el espíritu, inspirador de los deseos y de las pasiones, me infundió el entusiasmo por la aborrecible existencia.

“¿Qué necesito –pensé– para encontrar la dicha? Ser libre; la libertad basta para mi dicha”.

Y fui libre, y me acosó la miseria, y viví desgraciado años y años.

Y no encontré la dicha.

“¡Oh! –pensé entonces–. ¡Qué engaño el mío! No basta la libertad para ser dichoso. Se necesita también la riqueza”.

Un día me encontré dueño de una fortuna considerable, y vi satisfechos sin esfuerzos mis necesidades y mis deseos.

Y no encontré la dicha.

“¿De qué me vale la riqueza –dije después– si mis mayores ambiciones no puedo satisfacerlas? ¡Oh! Si yo fuera poderoso”.

Y fui poderoso y tuve un país bajo mi dominio, y esclavos, y elefantes gigantescos, y carros de oro, y jardines colgantes, y mujeres adornadas con piedras preciosas.

Y no encontré la dicha.

Y cuando el poderío se me hizo repulsivo, quise ser sabio, y estudié en Egipto, y en Babilonia, y en Persia, y en Caldea, y medía la distancia de los astros, y calculé las alturas del sol. Y vi que en la mucha sabiduría hay mucha molestia y que quien añade ciencia añade dolor.

Y no encontré la dicha.

Y recorrí el mundo, hasta las tierras del Extremo Occidente, y vi las grandes y fastuosas ciudades del Mediterráneo, cuna de los más refinados placeres.

Y no encontré la dicha.

Y, resignado, volví a la isla de Ceylán, y volví a ser paria y volví a sufrir, y esperé tranquilo la hora de la muerte, la dulce hora de perder la personalidad en el crepúsculo del pasado y de fundirse en la augusta inconsciencia, como un rayo de sol en las masas azules de los mares.

Hay en los libros de Zaratustra y en las sentencias del hebreo Jesús Ben Sirach parábolas más profundas y de más sutil enseñanza; pero de cierto os digo que a vosotros, cuyo corazón está turbado por la vanidad y cuyos ojos están cegados por el orgullo, os puede ser útil para la salud de vuestra alma la historia de esta vida, séptima encarnación de mi espíritu en el cuerpo de un esclavo, en la isla de Ceylán.

PS. Por cierto, mis alumnos me han dicho hoy que con esta clase de textos les animo un montón, jejej... "¿Qué te pasa hoy, Lucía? Te veo triste, apagada..." "Nada, mamá, es que tuve clase de Lengua castellana...". Así que os pongo este vídeo revitalizante... Por cierto, felicidad sin deseo...

 

Semana Santa

La Semana Santa, con su típico e infinito rosario de procesiones, ha concluido. Seguro que hay excepciones, pero la mayoría de los apasionados de esta imaginería paseante volverán a sus rutinas vitales en las que poco o nada se acordarán de Dios y de este fervor pascual suyo. Yo me pregunto qué tendrá que ver el sencillo mensaje del cristianismo bíblico con este folklore santero de imágenes empapeladas de flores y billetes de cincuenta euros. Jesús, que luchó denonadamente con sus palabras contra la hipocresía, el fanatismo y el tradicionalismo religioso de sus contemporáneos, se habría echado las manos a la cabeza ante las multitudinarias demostraciones de encendida pasión de los encapuchados y sus acólitos, que atemorizan más que invitan a una serena reflexión sobre qué significa en verdad la Semana Santa. Yo, que creo en Dios y en lo que dice la Biblia, pero que no comparto este festival procesional, sí tengo predilección por una imagen de Cristo: el relieve que un preso anónimo hizo en la pared de la celda 21 del bloque 11 (el “bloque de la muerte”) del Campo de Concentración de Auschwitz. Esto sí que pone los pelos de punta.  

"Slumdog millonaire" y el Lazarillo

Acabo de ver esta globorizada y oscarizada película en mi cine favorito, el Avenida de Caldas de Reis. Digo favorito porque la entrada es barata y suelo ver las películas solo con mi mujer, disfrutando de la aventura de la gran pantalla como si estuviese en el salón de mi casa. Así que me da igual que los estrenos lleguen con un mes de retraso, o que la pantalla sea pequeña, o que el sonido no sea Dolby Surround... Yo me siento como en un pase privado: tú y tu pareja solos en una sala de cine, ¿quién da más por menos? Algún día cerrarán este viejo cine Avenida, y entonces nos preguntaremos por qué no fuimos más a menudo...

Hoy tocó Slumdog millionaire, literalmente "Perro de tugurio millonario". El título sintetiza el argumento: un chico de un paupérrimo barrio de Mumbay (Bombay) concursa en el famoso concurso de TV ¿Quieres ser millonario? El guion de Simon Beaufoy (guionista también de Full Monty) adapta de manera sublime -y lo digo todo lo riguroso que puedo ser sin haberla leído- la novela Q and A, de Vikas Swarup, que espero tener pronto en mi biblioteca. Yamal, el chico del té de una empresa telefónica, es elegido para el concurso sin más esperanza que la de que la chica de la que está enamorado pueda verle por la tele. El azar quiere que las preguntas (que se convierten en el elemento estructural principal del film) constituyan el resumen de la durísima vida de él y de su hermano mayor, así que él va contestando progresivamente, con tanto acierto que pronto se sospecha de un posible fraude. Ahí empieza el discurso cinematográfico, en una sala de interrogatorios en una comisaría. El policía visiona con él la grabación del programa; las explicaciones de Yamal van tejiendo la dura historia de su vida desde niño, ofreciendo a la vez un terrible panorama de la miseria de la India (esto, por cierto, ha sido muy criticado en la India por mostrar una imagen estereotipada del país).

La picaresca de Yamal y de su hermano para lograr sobrevivir, con momentos muy cómicos también, y el retrato inmisericorde de la sociedad india, recuerdan muchísimo al Lazarillo de Tormes. Lo que ocurre es que la historia de Lázaro no tiene nada de cuento de hadas, como la de Yamal. Lázaro no llega a ser ni rico ni famoso, pero se conforma con su oficio de pregonero de vinos, conseguido a costa de ignorar deliberadamente que su mujer sea quien caliente las sábanas al arcipreste que le ha conseguido el trabajo. Como vemos, Lázaro no escapa de la miseria económica y moral: se adapta a ella. Yamal sí que escapa de ella: el amor y su fidelidad a Latika lo mantiene puro, pese a todas las penalidades sufridas, y con la firme voluntad de vivir una vida digna, aunque pobre. Su hermano, su contrapunto moral, sí se deja arrastrar hacia el lado oscuro, cediendo a la tentación de la vida delictiva, pero acabará redimiéndose con su sacrificio final, que permitirá a los protagonistas consumar el sueño de una vida feliz.

Un cuento de hadas moderno este Slumdog millionaire. Tan creíble como la Cenicienta, pero a veces también nos gusta creer en cuentos de hadas. Nos dan esperanza. A quien no le gusten los cuentos de hadas, tiene argumentos sobrados para disfrutar de esta película, buena, buena, buena. Frente a esto, el Lazarillo no hace soñar, sino entender mejor la perversa naturaleza humana.

Iguales, iguais

En un stand de la Feria de San Lázaro, celebrada en Verín entre el 27 y 29 de marzo, el profe del Taboada Chivite, Víctor Rodríguez, y sus alumnos de Educación Plástica y Visual, organizaron una exposición sobre la igualdad entre hombres y mujeres, a través de dibujos y esculturas de cuerpos desnudos, masculinos y femeninos, realizados en clase: cuerpos diferentes en su constitución, pero iguales en belleza y perfección. Una preciosa exposición, enhorabuena a los chiviteros...

Precioso artículo de Pérez-Reverte: "Cervantes, esquina León"

CERVANTES, ESQUINA A LEÓN

Me gusta la calle Cervantes de Madrid. No porque sea especialmente bonita, que no lo es, sino porque cada vez que la piso tengo la impresión de cruzarme con amistosos fantasmas que por allí transitan. En la esquina con la calle Quevedo, uno se encuentra exactamente entre la casa de Lope de Vega y la calle donde vivió Francisco de Quevedo, pudiendo ver, al fondo, el muro de ladrillo del convento de las Trinitarias, donde enterraron a Cervantes. A veces me cruzo por allí con estudiantes acompañados de su profesor. Eso ocurrió el otro día, frente al lugar donde estuvo la casa del autor del Quijote, recordado por dos humildes placas en la fachada –en Londres o París esa calle sería un museo espectacular con colas de visitantes, librerías e instalaciones culturales, pero estamos en Madrid, España–. La estampa del grupo era la que pueden imaginar: una veintena de chicos aburridos, la profesora contando lo de la casa cervantina, cuatro o cinco atendiendo realmente interesados, y el resto hablando de sus cosas o echando un vistazo al escaparate de un par de tiendas cercanas. Cervantes les importa un carajo, me dije una vez más. Algo comprensible, por otra parte. En el mundo que les hemos dispuesto, poca falta les hace. Mejor, quizás, que ignoren a que sufran.

Pasaba junto a ellos cuando la profesora me reconoció. Es un escritor, les dijo a los chicos. Autor de tal y cual. Cuando pronunció el nombre del capitán Alatriste, alguno me miró con vago interés. Les sonaba, supongo, por Viggo Mortensen. Saludé, todo lo cortés que pude, e hice ademán de seguir camino. Entonces la profesora dijo que yo conocía ese barrio, y que les contase algo sobre él. Cualquier cosa que pueda interesarles, pidió.

La docencia no es mi vocación. Además, albergo serias reservas sobre el interés que un grupo de quinceañeros puede tener, a las doce de la mañana de un día de invierno frío y gris, en que un fulano con canas en la barba les cuente algo sobre el barrio de las Letras. Pero no tenía escapatoria. Así que recurrí a los viejos trucos de mi lejano oficio. Plantéatelo como una crónica de telediario, me dije. Algo que durante minuto y medio trinque a la audiencia. Una entradilla con gancho, y son tuyos. Luego te largas. «Se odiaban a muerte», empecé, viendo cómo la profesora abría mucho los ojos, horrorizada. «Eran tan españoles que no podían verse unos a otros. Se envidiaban los éxitos, la fama y el dinero. Se despreciaban y zaherían cuanto les era posible. Se escribían versos mordaces, insultándose. Hasta se denunciaban entre sí. Eran unos hijos de la grandísima puta, casi todos. Pero eran unos genios inmensos, inteligentes. Los más grandes. Ellos forjaron la lengua magnífica en la que hablamos ahora.»

Me reía por los adentros, porque ahora todos los chicos me miraban atentos. Hasta los de los escaparates se habían acercado. Y proseguí: «Tenéis suerte de estar aquí –dije, más o menos–. Nunca en la historia de la cultura universal se dio tanta concentración de talento en cuatro o cinco calles. Se cruzaban cada día unos y otros, odiándose y admirándose al mismo tiempo, como os digo. Ahí está la casa de Lope, donde alojó a su amigo el capitán Contreras, a pocos metros de la casa que Quevedo compró para poder echar a su enemigo Góngora. Por esta esquina se paseaban el jorobado Ruiz de Alarcón, que vino de México, y el joven Calderón de la Barca, que había sido soldado en Flandes. En el convento que hay detrás enterraron a Cervantes, tan fracasado y pobre que ni siquiera se conservan sus huesos. Lo dejaron morir casi en la miseria, y a su entierro fueron cuatro gatos. Mientras que al de su vecino Lope, que triunfó en vida, acudió todo Madrid. Son las paradojas de nuestra triste, ingrata, maldita España».

No se oía una mosca. Sólo mi voz. Los chicos, todos, estaban agrupados y escuchaban respetuosos. No a mí, claro, sino el eco de las gentes de las que les hablaba. No las palabras de un escritor coñazo cuyas novelas les traían sin cuidado, sino la historia fascinante de un trocito de su propia cultura. De su lengua y de su vieja y pobre patria. Y qué bien reaccionan estos cabroncetes, pensé, cuando les das cosas adecuadas. Cuando les hacen atisbar, aunque sea un instante, que hay aventuras tan apasionantes como el Paris-Dakar o mira quien baila, y que es posible acceder a ellas cuando se camina prevenido, lúcido, con alguien que deje miguitas de pan en el camino. Le sonreí a la profesora, y ella a mí. «Bonito trabajo el suyo, maestra», dije. «Y difícil», respondió. «Pero siempre hay algún justo en Sodoma», apunté señalando al grupo. Mientras me alejaba, oí a algunos chicos preguntar qué era Sodoma. Me reía a solas por la calle del León, camino de Huertas. Desde unos azulejos en la puerta de un bar, Francisco de Quevedo me guiñó un ojo, guasón. Le devolví el guiño. La mañana se había vuelto menos gris y menos fría.


PÉREZ REVERTE, Arturo. XL Semanal, 1 de marzo de 2009. 

II GRAN CATA DO CHOURIZO

El 23 de marzo se celebró la II GRAN CATA DO CHOURIZO Castro de Baronceli, que este año coincidió justamente con la entrada de la primavera. Como siempre, un comité de "expertos", entre los que se encontraban los profes Antonio, Paco y Serafín, los alumnos de 4º Nelson, Jose Rguez. Plaza y Ángel Payo, la administrativa Maribel y los cocineros Pepa y Luciano,  juzgó de buena gana los distintos ejemplares, en virtud de su aroma, sabor, textura... Esta fiesta de los sentidos que honra al protagonista de nuestra gastronomía invernal coronó como vencedor a un chorizo de Laza, traído para la Cata por Iván López Greco, que recibió el diploma y el premio en metálico correspondiente.

Gracias a todos los que habéis participado, y a los que no, recordad que el año que viene habrá otra cita...

Infligir, infringir, ¿inflingir?

No, no quiero hacer sangre de la derrota del Madrid en Liverpool, aunque seguro que a algún amigo merengue le costará conciliar hoy el sueño... No. Quiero hablar hoy, cual Coco en Barrio Sésamo, de la diferencia entre infligir e infringir. Infligir significa ’causar (un daño)’; infringir significa ’quebrantar (una ley, una oden...)’. La similitud entre las dos palabras suele crear confusión con sus significados, y aun más, la creación de un término "mixto", inexistente, como inflingir, tal y como aparece en esta noticia del diario Marca... http://www.marca.com/2009/03/10/futbol/liga_campeones/1236722484.html

Casillas se retiró llorando

El meta internacional del Real Madrid evitó la mayor goleada en la historia del club blanco, pero acabó llorando por la impotencia de verse otra vez fuera de la Liga de Campeones.

Iker Casillas, el mejor jugador del Real Madrid en la debacle de Anfield, se fue llorando del césped del estadio del Liverpool. Raúl, viendo a su meta en esas circunstancias, ejerció de capitán y se fue a consolar al portero internacional. Seguramente el ’siete’ le recordó su espectacular actuación en el encuentro y que sirvió para evitar que el Liverpool inflingiera a su equipo la mayor goleada de su historia. Sin San Iker, el Real Madrid habría salido de Anfield con el sonrojo más espectacular de su dilatada leyenda, pero el meta lo evitó con numerosos paradones.

Donde dice "...sirvió para evitar que el Liverpool inflingiera a su equipo la mayor goleada de su historia.", digamos mejor infligiera. Le perdonamos al periodista el lapsus, pues seguramente es madridista no confeso y no estaría para muchas reflexiones gramaticales, pero es un error que no es infrecuente y que conviene corregir...

"Carpe diem"

"Carpe diem"

A pesar de las muchas sombras del período, el siglo XVI fue, a grandes rasgos, una época auténticamente revolucionaria en toda Europa. El desarrollo de las relaciones comerciales y el nacimiento de la burguesía, los nuevos avances técnicos y científicos, el fin del feudalismo y el nacimiento de los Estados nacionales, el crecimiento de las ciudades... configuraron un nuevo paisaje social y cultural. El oscurantismo religioso y la superstición cedieron ante el empuje reformador del erasmismo y del protestantismo de Lutero. Incluso el Descubrimiento de América fue determinante para redescubrir la naturaleza (imaginaos tres frágiles carabelas cruzando miles de millas náuticas por el Atlántico) y verla no como una fuente de miedo, sino como una fuente de inspiración. El hombre se siente más protagonista, más capaz de emprender metas hasta ese entonces imposibles, preparado para conocerse y reflexionar sobre sí mismo (de ahí el gusto por los mitos clásicos, por ejemplo) y empezar a tomar las riendas de su propio destino. La vida ya no es un "valle de lágrimas", como en la Edad Media, es una oportunidad de ser mejor, de ser más feliz. Esto no quiere decir que los hombres del Renacimiento cayeran en el hedonismo más feroz, a una alocada fiesta de los sentidos; al contrario, aspiraban a la perfección, al ideal, lo que en la práctica artística se reflejaba en obras serenas, equilibradas, entre las que el David de Miguel Ángel es perfecto paradigma.

Esas enormes ganas de vivir de otra manera y esa autoafirmación existencial del hombre, favorecieron las múltiples reelaboraciones de un tema clásico, el carpe diem, que deriva de la Oda IV de Horacio:

Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso.

Vive el día de hoy. Captúralo.

No fíes del incierto mañana.

Y continúa:

Huye de preguntar sobre el mañana.

Echa en tu cuenta el día.

-sea cual sea- que te da la suerte,

y no desprecies, mientras eres joven,

el amor y las danzas,

en tanto la vejez, blanca y ceñuda,

está alejada de tu edad en flor.

Ahora es el tiempo: el campo de Marte,

plazas, suaves murmullos,

                                    citas nocturnas, risas

mágicas que traicionan

                                   a la muchacha oculta

en un rincón, o la prenda

                                  arrancada a su brazo

o a su dedo que poco se obstina

                                  en resistir.  

Horacio hace un llamado a no ser esclavos de los errores del pasado, a huir de las ansiedades del futuro. El De rosis nascentibus de Ausonio, con su famoso verso "Collige, virgo, rosas...", es más conciso, pero conserva esa línea maestra:

Coge, doncella, las rosas, mientras está fresca

la flor y fresca la juventud,

pero no olvides que así se desliza también la vida.

Y este es el famosísimo poema de Garcilaso de la Vega, recreando este mismo tópico literario, pero con un acento mucho más personal, donde la primera persona del poema no es un yo que filosofa sobre el vitalismo o el paso del tiempo, es un verdadero yo lírico que invita a una mujer a gozar del amor. Para entenderlo mejor y disfrutarlo más, fijaos en las exquisitas metáforas tomadas de la naturaleza; la armónica combinación de adjetivos y sustantivos; el idealismo espiritualizado de la belleza de la mujer, la donna angelicata; la delicada sensualidad de su melena suelta al viento, reflejada con maestría en el desorden sintáctico; el color de los primeros once versos, donde impera la vida, y que se deslizan en suaves encabalgamientos -sin pausa, sin darnos cuenta llegamos casi al final...- hasta el fin del primer terceto; el ritmo fúnebre, esticomítico, de la última estrofa, en blanco y negro, donde reina la muerte..

En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;

y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera,
por no hacer mudanza en su costumbre.



PS. Doscientos y pico años depués, tras escribir un poema durísimo como "Fatal"
(¡y no saber adónde vamos, / ni de dónde venimos!...), escuchamos cómo dice Rubén Darío en su "Poema de otoño":



Y, no obstante, la vida es bella,
por poseer
la perla, la rosa, la estrella
y la mujer.
[...]
y nuestras vidas son la espuma
de un mar eterno!
[...]
Cojamos la flor del instante;
la melodía
de la mágica alondra cante
la miel del día!


Eire, Irlanda, la tierra fértil

Eire, o Irlanda, es fértil por su intenso verdor, pero también porque el viajero se siente más crecido tras ver sus inolvidable paisaje natural y humano. Los cinco intensos días que hemos pasado allí dieron para mucho, pero han resultado más un aperitivo, porque la Isla esmeralda es uno de esos lugares inagotables a los que siempre querré regresar, para visitar lo que no he visto, y para volver a disfrutar lo ya vivido. Irlanda... Irlanda es una sucesión de lienzos impresionistas, con maravillas naturales a veces salvajes, a veces bucólicas, con románticas ruinas de castillos y abadías, que termina invariablemente en un oscuro rincón de un pub, paladeando una Guinnes mientras se escucha a algún lugareño cantar o tocar música tradicional... Ha sido una gozada, y lo recomiendo a todo el mundo.

A continuación podéis leer el habitual cuaderno de viaje. El reportaje fotográfico íntegro podéis verlo desde aquí.

DIARIO DE VIAJE

DÍA 1. Vigo-Madrid-Dublín. Son las dos de la tarde del 20 de febrero, cuando llegamos al aeropuerto de la capital de Irlanda. Esta  vez es Pereira, nuestro acompañante en esta pequeña aventura, quien se sienta al volante del coche. Así que a mí esta vez me toca disfrutar a tiempo completo el paisaje, y agradecido, que no debe resultar nada fácil conducir por la izquierda... La M4 que sale hacia el oeste se acaba pronto, y la N6 dirección Galway nos lleva cerca de nuestra primera parada, Clonmacnoise, un increíble monasterio medieval en ruinas que nos pone los pelos de punta. Pasear entre el bosque de cruces celtas es como realizar un misterioso viaje en el tiempo, un regreso a las brumas de la memoria de Irlanda.

Perseguimos el sol que se acuesta en el horizonte, y es noche cerrada cuando nos perdemos por las calles de Galway hasta encontrar nuestro B&B, en un hermoso edifico de estilo victoriano. El núcleo de la ciudad es un amable galimatías de pubs y restaurantes: nuestra primera Guinnes sabe a gloria.

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DÍA 2. La N67 rodea la bahía de Galway y sigue la línea de la costa hacia el sur. Un evocador castillo, un rebaño de ovejas copando la calzada...

El pedregoso y desértico Burren se intuye, a nuestra mano izquierda, pero seguimos hasta llegar a los imponentes acantilados de Moher, frente a las islas Arán.

Cogemos un ferry para ahorrarnos rodear la profunda ría de Shannon y seguimos hasta la península de Dingle, una cuchillada en el Atlántico [¡mirad esta foto en la wikipedia, por favor!]. La panorámica de las deshabitadas islas Blasket desde el cabo es soberbia. Avanzamos a través de las estrechas y sinuosas carreteras del oeste de Irlanda, tan estrechas y sinuosas que nos cruzamos con más de un coche con el espejo retrovisor "tocado"... Pero tan bellas, tan bucólicas... Que se queden así para siempre, quizá si las carreteras fuesen más anchas y con menos curvas, desaparecería el maravilloso encanto de los parajes que atraviesan... 

 En estos impresionantes lugares, azotados por el viento, inmunes al paso del tiempo, se esconde una pequeña maravilla arquitectónica, el Gallarus Oratory..

Cenamos en un pub en el pueblecito de Dingle. Carteles en gaélico. Pero todavía hemos de llegar hasta el Best Westwern Hotel de Killarney. El pueblo resulta ser un colorido tiovivo de tiendas y bares; el irish coffe en el Courtney’s es perfecto para acabar una jornada intensa.

DÍA 3. Killarney es la puerta de un precioso parque nacional, con lagos, montañas, castillos y abadías.

 Pasamos la mañana admirando estas maravillas, para tomar después la carretera de Cork. Nuestro anfitrión del B&B nos ofrece una meriendita a base de té y galletitas. Cork nos parece una ciudad sin demasiadas ostentaciones, exceptuando dos enormes edificios separados entre sí unos cientos de metros: la catedral y la fábrica de cerveza.  En el fabuloso An Spailpin Fanac (abierto desde el siglo XVIII ni más ni menos) nos tomamos una pinta al tiempo que unos lugareños cantan y tocan la guitarra de la manera más natural. Me compro la camiseta que venden de recuerdo. La velada es inolvidable.

DÍA 4. De Cork a Dublín nos detenemos en la impresionante Rock of Cashel. Fue aquí donde San Patricio -el patrón de la Isla- convirtió al rey de Munster, en el siglo V. Fue aquí donde llegó el inglés Cromwell a mediados del siglo XVII  para dejar muertos y ruinas tras de sí. Pura historia irlandesa. Nos sentimos pequeñitos ante semejante escenario.

Otro evocador castillo en ruinas apenas a un kilómetro. Irlanda, romanticismo absoluto. 

Nuestra siguiente parada camino de Dublín es Kilkenny. Nos tomamos un café en un bonito bar con las paredes interiores llenas de rótulos y carteles antiguos. Kilkenny es encantador, aunque apenas son dos calles por las que pasear, que unen en los extremos un castillo y una bonita iglesia con la típica gran torre circular.

Llegamos a Dublín, completando el irregular círculo que ha descrito nuestro viaje. El apartamento, a un paso del James Joyce’s bridge, está decorado con fotos de Audrey Hepburn. Dublín no destaca por su monumentalidad, pero es una ciudad joven y dinámica. Sus edificios de ladrillo, con algún detalle modernista, sus iglesias... pero son los pubs de la zona del Temple los protagonistas del ambiente dublinés. Cae la noche y el Gogarty se ilumina como un castillo de fiegos artificiales. Elegimos el Temple Bar para bajarnos la penúltima pinta; la última es en un pub con licencia para vender bebidas desde la Edad Media...

DSC_0531 por ti.

DÍA 5. Seguimos conciendo Dublín, la parte central y oriental de la ciudad, más allá del Temple. 

La impresionante biblioteca del Trinity College alberga un magnífico tesoro filolófico: el Libro de Kells.

Subimos por la calle Grafton para conocer a Molly Malone, pero hay mil y un comercios, tiendas de souvenirs, puestos de flores...

A mediodía decidimos dejar la ciudad para visitar el otro de los grandes conjuntos monásticos irlandeses, Glendalough, creado por San Kevin en el siglo VI, aunque la mayoría de sus edificios son bajomedievales. El lugar es precioso, digno del retiro de cualquiera, aunque no sea santo... Un pintor trata de plasmar en su lienzo la belleza del entorno, y eso que aún no ha llegado la primavera...

Hacemos el regreso a Dublín por la R115, que nos regala unas vistas impresionantes. Por estos parajes se grabó Braveheart...

Los días son breves aquí en invierno, pero en Irlanda eso no es demasiado problema, porque cualquier irish pub ofrece su hospitalidad. Esta vez bebemos las pintas de rigor en el Ryan's, otro antiquísimo establecimiento en el que televisan un partido de la Champion's.

DÍA 6. Nuestras últimas horas en Dublín las dedicamos a callejear un poquito, y visitar la manzana más georgiana de la ciudad, con sus típicas y elegantes puertas.

Un último café en el Duke. Good bye, Ireland!

Entroido solidario: destino Níger

El jueves 19 de febrero tuvo lugar el II Entroido solidario en el Baronceli. Para los que no conocéis la dinámica, idea de la ONG Save the children, y llevada a la práctica en nuestro IES por Dori, la profe de Educación Física, se trata de que cada alumno -mejor, disfrazado, claro- busque patrocinadores que financien cada vuelta que da corriendo al Instituto. Esta vez, la recaudación obtenida fue para el Níger (la del año pasado fue para el Congo, aunque no me acuerdo de si fue para la República Democrática o para la República a secas...). Por supuesto, antes hay que saber algo sobre el país en cuestión, así que la Biblioteca organizó una actividad tipo "búsqueda del tesoro", donde el tesoro era la información. Arriba nos tenéis en plena búsqueda, en la sesión de tutoría con 4º B (las fotos son de Serafín). Por cierto, ya que hablamos del Níger, buscando imágenes por la Red me he encontrado con una celebración tradicional en Níger que debe de ser una auténtica maravilla y a la que mi hermana, apasionada del continente negro, enloquecería por ir.

Pasada la estación de lluvias, los pastores wodaabe, de la etnia peul, se reúnen en una fiesta, el Gerewol, para cerrar negocios y concertar matrimonios. Son ellos los que se exhiben ante las chicas, que eligen al candidato que más les gusta. No obstante, suele estar pactado de antemano. La cita, que suele coincidir con finales de septiembre, cambia cada año de lugar, dependiendo del clan al que le toque organizarla. Son diez días de celebraciones que -dicen los que la han vivido- no tienen parangón en ningún otro lugar del mundo. En youtube hay algún vídeo para quien le pique la curiosidad...

PS. Para saber más sobre cómo resulto la mañana del Entroido solidario, mirad el enlace a la web del Instituto con toda la información sobre el evento, con las divertidas fotografías que dan fe de la imaginación de los alumnos en sus disfraces... De ello también se hizo eco La Región (en primera plana, mis tutorandos)...